Inmortalidad del alma

En un mundo tan multicultural, diverso y extenso. Todos tenemos derecho a creer y profesar creencias distintas. Es una lástima que los grandes poderes políticos y religiosos pretendan hacernos creer en modelos o teorías que no nos permitan expandir nuestros conocimientos en temas realmente vitales para el ser humano. Y que pueden llegar a lograr que vivamos de una forma mas consciente y por ende mas humana.

Muchas veces nos hemos topado con personas de diversas creencias religiosas que defienden a ultranza la inmortalidad del alma.

Por otro lado, vemos como otras tantas religiones nos dicen que solo tenemos un cuerpo y un alma que reside de forma permanente en el mismo; hasta que damos el último respiro de vida.

Como seres pensantes que somos estamos diseñados con la capacidad de la búsqueda de información, analizar y ser capaces de ser críticos ante absolutamente cualquier tema.

En cuanto a la inmortalidad del alma, muchas religiones incluida el Cristianismo le tenían inserta en sus dogmas, hasta el año 543, cuando el emperador Justiniano convoco a un sínodo en Constantinopla. Con la firme intención de eliminar de una vez y para siempre la posibilidad de la reencarnación, haciendo de ella un anatema para los que profesaban dicha religión.

Las razones para que Justiniano convocara dicho concilio eran claras: El poder político de Roma no podía verse socavado si los creyentes tenían la seguridad de contar con muchas posibilidades para redimirse de sus pecados. Era extremadamente urgente lograr manipular y hacer creer a todos que solo tenían una posibilidad para ser salvos y vivir eternamente en el paraíso, que si fallaban a los intereses de la iglesia y de Roma arderían para siempre en el infierno.

Con ello lograron lo tan anhelado… Manipular a las masas con la idea de un cielo y un infierno al que seguramente vas a parar sino haces lo que ellos consideran correcto.

Por fortuna los seres humanos nos hemos vuelto más críticos, menos sumisos. Cada vez estamos mas ávidos de conocimiento y vamos más allá de lo que nos inculcan desde nuestro nacimiento, por otro lado las religiones orientales, la metafísica y todos los canales de comunicación tecnológicos que se han abierto camino, nos permiten un mayor acceso  a la información que nos interesa conocer.

De hecho Psiquiatras como Ian Stevenson y Brian Weiss, han sido convencidos de la inmortalidad del alma y se han atrevido a dar a conocer las razones que los llevan a tal aseveración. De igual forma muchos estudiosos del tema insisten en que somos energía pura que habita en vehículos físico por un determinado tiempo, que somos polvo de estrellas, polvo cósmico por decirlo de algún modo y que nuestra estancia en este plano es solo pasajera cada vez que nos toca venir a el.

Por que si de la edad de nuestra alma se trata, pues somos seres de miles de años. Solo que por los momentos estamos inmersos en una linea de tiempo de forma temporal.

¿ Por qué no cuestionarnos lo que se nos ha enseñado? de hecho el estar seguros de nuestra inmortalidad nos ayudaría a ver el mundo con otros ojos, nos brindaría la oportunidad de entender mas temas como la “muerte” física de aquellos  a los que amamos, nos permitiría reinventarnos sin temores infundados, viviríamos a   plenitud y sentiríamos la seguridad de que volveremos a este plano en alguna otra oportunidad.

De hecho hay un caso muy sonado, el de Mellen Thomas. Caso en el que queda claro según su propia experiencia que somos parte de un todo, de un Yo superior eterno…

 

 

Les invito a expandir su mente, a buscar y buscar hasta que logremos vivir con más intensidad en este momento exacto, mientras contemos con este vehículo temporal.

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